Un frío amanecer con muchos bancos de niebla dio paso a una soleada aunque no por eso menos fría jornada de campo.Entre jaras y lentiscos estuvo oculta y descansando esta sabia hembra de lince ibérico seguida de cerca por uno de los dos cachorros que parió la pasada primavera.Estos fugaces encuentros son los que hacen que me siga emocionado poder ver aunque sea por solo unos segundos al más ibérico de todos nuestros cazadores.
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EN BUSCA DEL LINCE IBÉRICO EN UNA FRIA MAÑANA DE OTOÑO
Un frío amanecer con muchos bancos de niebla dio paso a una soleada aunque no por eso menos fría jornada de campo.Entre jaras y lentiscos es...
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Esta vez más lejos, más difícil y con mucho más calor.Estas semanas hemos sufrido los rigores del estío superando durante más de dos semanas...