Despedimos el año con lo que más nos gusta.Salir al campo para tratar de ver un lince. Siempre supone emoción aunque no siempre se consigue.Es cauto, silencioso,esquivo a veces y otras muchas un descarado que se te llega a acercar hasta dar miedo.Por todo esto y por mucho más merecen la pena quitarse horas de sueño, los madrugones al alba y los cientos de kilómetros en cada intento.No sé si se me entiende pero pienso seguir en ello mientras pueda.Feliz fin de año a todos.