Llevaba ya mucho tiempo sin ver a esta familia de linces.Desde la primera semana del mes de Mayo concretamente.Muchos éramos los que teníamos ganas de volvernos a encontrar con esta escena de una madre de lince ibérico con sus crías pero no había manera.Los rigores del verano hacen que apenas se muevan los linces para cazar y el resto del día lo pasen ocultos bajo alguna sombra dormitando.Me comentaba un amigo de la zona que había perdido a uno de sus dos cachorros y que solamente se la veía con uno.Hasta dos de los guardas de las fincas por donde campea lo afirmaban.La localicé en torno a las tres de la tarde de este mes de agosto tumbada a menos de cuarenta metros de mi posición y se mantuvo durante más de tres horas sin moverse.Cuando lo hizo apenas anduvo cinco metros y se volvió a echar junto a un cachorro que no había visto en esas tres horas de lo bien camuflado que estaba.Entre unas cosas y otras ya eran las siete de la tarde pero no fue hasta pasadas las nueve de la noche cuando apareció el segundo cachorro que se encontraba dentro de un arbusto próximo.Bravo por Magarza que con sus diez años y habiendo perdido un ojo el otoño pasado está siendo capaz de sacarlos adelante.
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